Ir al contenido principal

La biblioteca de riesgos  /  Reservas y rentabilidad

Art. 22 · Reservas y rentabilidad · 3 min de lectura

El capital ocioso tiene un coste

El autoseguro no es gratis. Su precio es la rentabilidad a la que renuncia con un dinero que tiene que seguir disponible, y es un precio fácil de pasar por alto porque nadie se lo factura.

Suponga que mantiene 250.000 £ frente al riesgo en la cuenta corriente, sin rendimiento alguno. Los precios suben un 3 % a lo largo del año. Al final, el extracto sigue diciendo 250.000 £ y con ellas puede comprar unas 242.700 £ de aquello para lo que existe la reserva: reconstrucción, maquinaria de sustitución, contratistas, salarios.

No se gastó nada. Aun así, desaparecieron 7300 £ de capacidad.

250.000 £: lo que dice el extracto 215.700 £: lo que puede comprar realmente al cabo de cinco años 34.300 £ de capacidad, perdidas año 0 2 4 5 Supone una inflación del 3 % y ningún interés. Ilustrativo.
Fig. 24 · La reserva cumplió su función a la perfección durante cinco años y aun así perdió una séptima parte de su poder. Es el coste del autoseguro que nunca aparece en una comparación con una prima.

Esto importa para la comparación central de la parte IV, «Lo que puede absorber su balance». Cuando sopesa «retener el riesgo» frente a «transferir el riesgo», el coste honesto de retenerlo son las pérdidas esperadas más la rentabilidad a la que se renuncia con el capital que tiene que estar ahí, listo. Si deja fuera el segundo término, el autoseguro gana siempre sobre el papel.

También importa porque el pasivo también se encarece. Si los costes de reconstrucción suben un 6 % y su reserva rinde un 1 %, la reserva se queda atrás un 5 % al año aunque el saldo técnicamente crezca. Una reserva solo es suficiente en relación con lo que tiene que comprar.

Nada de esto es un argumento contra mantener reservas. Es un argumento para que la reserva esté invertida de forma adecuada en lugar de ociosa, lo que plantea qué significa «adecuada» para un dinero que podría necesitarse con tres días de preaviso. De eso tratan los dos artículos siguientes.

Cómo aplicarlo

  • Añada el coste de mantenimiento a su comparación. Las pérdidas esperadas más la rentabilidad a la que se renuncia son el precio real de retener un riesgo.
  • Compruebe cuánto rinde su reserva. Muchas cuentas corrientes de empresa no pagan nada. Existen cuentas de ahorro para empresas con disponibilidad inmediata y fondos del mercado monetario, y contratarlos lleva una tarde.
  • Vincule la reserva a lo que compra. Si existe para financiar una reconstrucción, revise su tamaño cuando se muevan los costes de construcción, no cuando se acuerde.

¿Quiere que lo calculemos con sus propias cifras?

Asignamos rangos, no cifras únicas, a los riesgos que su empresa asume realmente.

Hablar con un experto

Contenido meramente explicativo. Este artículo describe en términos generales cómo funcionan las decisiones de seguro y de riesgo; no constituye asesoramiento en materia de seguros, jurídico, actuarial ni de inversión, ni una recomendación de contratar, mantener o cancelar ninguna cobertura. Todas las cifras y diagramas son ilustrativos, elegidos para que se vea un mecanismo, no para describir a ninguna empresa concreta.